La fotografía captura un experimento clásico de divulgación científica: la erupción de un volcán generado con bicarbonato y vinagre. Esta reacción ácido-base produce dióxido de carbono, un gas que queda atrapado en el líquido formando burbujas y espuma coloreada que se derrama al exterior. El resultado imita, a pequeña escala, el mecanismo de una erupción volcánica real, en la que la acumulación de gases en el magma provoca su ascenso y expulsión violenta. Más allá de su impacto visual, este fenómeno sencillo permite explicar conceptos químicos fundamentales, como la liberación de gases en una reacción, y a la vez establecer un puente entre la química y la geología. De este modo, un recurso lúdico se convierte en herramienta pedagógica para despertar la curiosidad y mostrar cómo la ciencia ayuda a comprender procesos naturales de gran magnitud.
